El periodismo debe reinventarse
El BCNMediaLab nace con estas ideas. Son sólo un punto de partida que queremos compartir.
- El periodismo no está muerto, tampoco morirá.
- No se trata de hacer un nuevo periodismo, sino de repensar las bases del periodismo. Deconstruir para volver a construir.
- La autocrítica es necesaria si el periodismo quiere recuperar su credibilidad.
- El periodismo necesita recuperar su función social.
- El cambio tecnológico ha trastocado toda la cadena de valor. No sólo cambian los modelos de negocio sino que queda alterado el propio ejercicio de la profesión.
- La tecnología es un medio, no un fin en sí mismo. Puede ser un gran instrumento para hacer mejor periodismo, pero hace falta investigación, creatividad y voluntad para querer explorarlo.
- El periodismo ya no pertenece en exclusiva a sus instituciones y empresas tradicionales.
- Vemos con preocupación la dificultad de las empresas periodísticas tradicionales para encontrar modelos de negocio rentables. Queremos ayudar a explorar nuevas posibilidades.
- Para que exista un periodismo de calidad se debe garantizar unas condiciones jurídicas y laborales adecuadas para la persona que lo ejerce.
- No sabemos cómo será el periodismo del futuro, porque somos nosotros quienes podemos escribirlo.




Después de 30 años en el periodismo, creo que la situación de los medios ha llegado a este punto de quiebre en buena parte por la responsabilidad de los periodistas, que resumiría en cinco puntos:
1. Estuvimos alejados de la capacitación continua.
Los que ocupábamos un escritorio en las redacciones, consideramos que eran suficientes la experiencia que nos acompañaba y eventualmente los conocimientos adquiridos en las escuelas de periodismo. Y para siempre.
La tecnología era, más bien, una carga pesada para aquellos que habían sido llamados a reinar en el mundo de las ideas y los pensamientos, y a marcar los rumbos de la sociedad.
2. Estuvimos alejados de la sociedad.
Dejamos las calles para encerrarnos en la comodidad de las redacciones. Pero también preferimos los despachos oficiales a los barrios; las asambleas del poder a las reuniones de vecinos. Definitivamente, le perdimos el pulso a la gente.
3. Estuvimos alejados de la profundidad.
Optamos por ofrecer un tratamiento generalista de la información, sin profundidad y con bastante poco contexto. Fuimos, con perdón del neologismo, “todólogos”, sin advertir que en los distintos nichos de la audiencia convivían lectores con niveles de conocimiento demasiado superiores a los que contábamos.
4. Estuvimos alejados del negocio.
No comprendimos que éramos contribuyentes a un modelo de negocios. No es que pretendamos postular que se debe hacer negocios con el periodismo, una de las más negras manchas de esta profesión. Si no, entender que el éxito de los medios, lo que los hace poderosos, es su independencia económica.
Pero no, muchas veces preferimos abrir brechas entre las redacciones y el resto de la compañía. No fuera que nos contaminasen. ¡Vaya error!
5. Y estuvimos alejados de un nuevo periodismo.
Porque hemos sido, también, incapaces de romper la inercia que nos imponían los paradigmas del viejo periodismo.
E incapaces de comprender que hay conceptos que forman parte inescindible de la profesión, pero otros que van mudando conforme se modifican los hábitos de consumo noticioso de la sociedad.