CNN, de ‘on the air’ a ‘Up in the air’

Un compañero de El Periódico en Barcelona un día nos dejó para irse a trabajar a la CNN en español en Atlanta. Se iba de redactor jefe, buen sueldo, beneficios sociales y todas esa excitación que uno piensa cuando le hablan de CNN, porque están en la misma redacción y con el mismo contrato. El primer canal de noticias 24 horas del mundo, 212 países y la ilusión de estar casi marcando la agenda política occidental, siempre on the air.

Pero un día llegaron los recortes. Como en una escena de la película Up in the air, la nueva ejecutiva de la cadena, Cynthia Hudson, con números en la mano, comunicó a casi la mitad de la plantilla que estaban despedidos. Desenchufados, directos a casa. Quería reorientar el enfoque del canal con más contenidos de espectáculo y entretenimiento.

Dos días más tarde, a aquellos que todavía estaban digiriendo la noticia con el desayuno, les ofreció volver. Eso sí: con la mitad de sueldo o pactando condiciones como colaboradores. La justificación: la crisis, el modelo, la perdida de audiencia, la batalla por los costes, la caída de la publicidad.

Era octubre del 2010. La cadena que fundó Ted Turner en 1978 con los beneficios de un pequeño imperio televisivo construido sobre una empresa de publicidad local del sur agonizaba, según los medios. Había transmitido los sucesos de Tianamenn, la caída del muro de Berlín, la de la Unión Soviética, la guerra del Golfo. Y ahora se arrugaba contra cadenas que primaban la tertulia y la especulación política sobre el rigor y la objetividad.

Su presentador estrella, Larry King, no dijo nunca en más de 40 años de programa a quién votaba. Su reportero Anderson Cooper mantenía una vida discretísima pese a sus orígenes familiares millonarios. De Christiane Annanpour solo se supo cuando se casó con el portavoz de la Casa Blanca. Los periodistas no eran la noticia, y eso lo protegía la cadena gracias a sus servicios jurídicos, como el caso de la redactora despedida por un comentario en Twitter. La noticia estaba fuera y había que darla. Con imágenes, con datos, con la palabra ponderada, neutral.

Un artículo en The Independent echó la culpa a la tendenciosidad de la Fox y la MSNBC y se permitió hablar de un cambio de modelo. Que si los jovenes ya no seguían la actualidad por el cable, que si internet se comía la inmediatez, que si la pluralidad informativa tenía un aliado en las redes sociales.

Han seguido pasando cosas, como las revoluciones en Egipto y Túnez, y las revueltas en Siria, Libia y Marruecos. Por primera vez, la CNN no ha estado en primera fila.

Pero otros tampoco. El testigo no se recoge. En España ha cerrado su filial, CNN+ y su canal emite ahora Gran Hermano. Tan sólo las públicas resisten: canal 24 horas de TVE y 3/24 de Televisió de Catalunya.

Nadie sale, nadie imita. ¿Tan solo Intereconomía TV? ¿Es el fin de la información objetiva como espectáculo, de la noticia que engancha al mundo?

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