Nos gusta demasiado el periodismo

BCNMedialab: Experiences.01 - Foto por Rober AmadoNos gusta demasiado el periodismo. Esa fue la sensación con la que me quedé después de asistir a Experiences.01. La idea de estos encuentros es la de mostrar experiencias de emprendizaje en periodismo, de modo que todos podamos aprender de las experiencias de los demás, e ir acumulando un fondo común de conocimiento que nos permita construir iniciativas periodísticas sólidas y sostenibles.

Sin embargo, creo que muchas veces nos dejamos llevar demasiado por lo que nos gusta, el periodismo, y damos salida a iniciativas bonitas, válidas, interesantes, enriquecedoras y de una alta calidad periodística, pero que no tienen una posible rentabilización en el mercado:

Journalism is not an easy business to be in, because we want to be in it even if it’s not. Journalism is not an easy business to be in because we go for it and try to make things work when all the signs tell us we shouldn’t even bother.

People care about the news. They want to pay for it. They want the light stuff and the deep stuff too. They just don’t want as much of it as we — journalists and media makers — produce. But we forge ahead and produce it anyway. We love journalism so much we create supply without demand.

Y esto está bien, siempre y cuando lo tengamos en cuenta, y asumamos desde el principio que se tratan de proyectos como los que Ariel Waldman denominó picoprojects hace ya tres años:

Small projects developed by an individual with input from nearby friends as a makeshift advisory council, with little to no concern for monetization (at least at launch), just the desire to see an idea through to fruition.

El problema es que a nosotros, los periodistas, sí nos preocupa la monetización de ese producto, de ese picoproyecto. Nos obsesiona. Lo encuentro normal, teniendo en cuenta que trabajamos en un contexto en el que vemos cerrar un medio tras otro, y los lamentos en Twitter por la pérdida de otra voz informativa se suceden ya de un modo casi mecánico (RIP Público). Quizá deberíamos reflexionar sobre si todos los proyectos tienen posibilidades de generar ingresos, y si no la tienen, no perder tiempo y energía en ello y concentrarse en qué otro tipo de beneficios puede aportar: reconocimiento, marca personal, satisfacción personal.

Una solución para dar el paso de picoproyecto a proyecto sostenible económicamente sería resolver la atomización de propuestas que últimamente llegan al mercado. Ciertamente, no creo que falten proyectos de emprendizaje en periodismo, pero no dejo de pensar que el encontrar un lugar común desde el que reconfigurar varios de esos proyectos en una sola propuesta coherente haría mucho por mejorar sus posibilidades de generar ingresos y de vender el proyecto, ya sea a anunciantes o a audiencia o ambos.